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David Munguía Payés ha sido declarado culpable de enriquecimiento ilícito y se le ha ordenado devolver $ 462.000 dólares.

La investigación detectó altos niveles de corrupción por parte del militar retirado y ex ministro de Defensa de El Salvador.

Munguía y su esposa fueron inhabilitados para ejercer cargos públicos durante 10 años, según establece la ley contra el enriquecimiento ilícito. Las hijas Munguía Payes fueron exoneradas, ya que la Fiscalía las interrogó sobre $ 3.362,50 dólares.

Ayer, la Sala Tercera de lo Civil de San Salvador condenó al ex ministro de Defensa Nacional, David Victoriano Munguía Payés, y a su esposa, Sandra Dinora Molina de Munguía, por el delito de enriquecimiento ilícito por valor de $ 462.732,81 dólares. Junto con la condena, la pareja también fue inhabilitada para ejercer cualquier cargo público durante diez años, según la sentencia de la Sala.

Durante la audiencia probatoria, los magistrados dictaminaron que Munguía Payés se enriqueció en $ 459.123,74 dólares mientras ocupaba el cargo de Ministro de Defensa Nacional durante el mandato presidencial de Mauricio Funes. La cantidad era $ 32.174 dólares menos de lo que había exigido la Fiscalía. La cantidad en cuestión está relacionada con once irregularidades que Munguía Payés no pudo justificar ante la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia. Estas irregularidades incluyen múltiples depósitos a plazo fijo en diferentes bancos, incluyendo 39 depósitos en una cuenta de ahorros para el arrendamiento de una propiedad que no le pertenecía. Además, la suma de $ 20.000 dólares del importe total de $ 100.000 dólares pagados por una propiedad en Tamanique, La Libertad, y el pago de una cuenta de tarjeta de crédito por valor de $ 55.595 dólares.

La causa contra Munguía Payés y su esposa ha estado pendiente durante años, pero la condena pone por fin a este sonado caso de corrupción. La sentencia es una clara indicación de que nadie está por encima de la ley, independientemente de su cargo o poder. Envía a todos los funcionarios públicos el firme mensaje de que tendrán que rendir cuentas de sus actos, y de que no pueden utilizar sus cargos para enriquecerse o enriquecer a sus familias. La decisión del tribunal es una victoria significativa para la justicia y el Estado de derecho en El Salvador. Es un paso en la dirección correcta para luchar contra la corrupción y garantizar que los funcionarios públicos rinden cuentas de sus actos.

MMDprensa. Carlos Segura


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