El pasado 26 de febrero, el
Ministerio de Educación informó que todos los contenidos relacionados a la
llamada “ideología de género” fueran retirados de guías, libros, “y demás
materiales educativos que fueron hechos y difundidos por gestiones anteriores”.
La decisión fue reiterada el día siguiente por el
ministro de Educación, José Mauricio Pineda, quien afirmó que “todo uso o todo
rastro de la ideología de género lo hemos sacado de las escuelas públicas”.
Las nuevas políticas fueron anunciadas después que
el presidente, Nayib Bukele, se pronunciara respecto al tema, en su visita a la
Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), desarrollada en Washington
D.C., EE. UU., donde tuvo participación la noche del pasado 22 de febrero.
En ese contexto, en una entrevista realizada por
Catalina Stubbe, directora nacional de Moms for Liberty, Bukele manifestó que
“nosotros no permitimos esas ideologías en las escuelas ni en los colegios”, ya
que es una educación “contraria a la naturaleza, a Dios, a la familia, a lo que
los padres queremos”. En su lugar, dijo considerar más importante retomar a
Dios en las escuelas, la moral, el civismo, finanzas, entre otros.
En ese sentido, el Movimiento Ampliado LGBTI+
denunció la exclusión de la población diversa “de la atención en salud y el
currículo educativo”, y recalcó la obligación del Estado salvadoreño de
garantizar los derechos humanos en igualdad de condiciones para todas las
personas, en concordancia con la Constitución y tratados internacionales.
De acuerdo a una investigación de La Prensa
Gráfica, el 28 de febrero se les pidió al personal de clínicas del
Ministerio de Salud, retirar los contenidos relacionados a diversidad sexual,
incluyendo formularios que permitían especificar la identidad de género de los
pacientes, según lo confirmaron empleados de estos establecimientos de salud.

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